martes, noviembre 20

Es la eternidad, es la dulce fe.


Ahora quiero que me abraces, que me rozes, que me sientas, quiero saber que solo me queres a mi, no importa que beses a otras, que mires a otras, que toques a otras, que me quieras a mi, y que sepas que estoy para que me mires, para escucharte, para hablarte. Que seamos uno, que seamos dos, que estemos bien, que el querernos no nos ligue a estar siempre juntos, que no lleguemos a las luchas y mucho menos a sentirnos culpables. Lo que pasa es que para ser, para empezar a ser lo que queremos ser, deberíamos comenzar por hablarnos. Que la sociedad nos deje. Liberate che!

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