Esto de la anticipación me quema el cerebro. Consigo tres minutos de paz, y los pierdo. El recuerdo se alimenta de mis ganas de seguir. El recuerdo también alimenta a mis ganas. Es una inmensa cadena, que no hace bien a nadie, si es que no pasa algo mas. Si solo el agua estuviera un poco mas calma. Si solo el tiempo me ayudara a conseguir algo de paz. No puedo entender nada, porque me faltan piezas aun. Me faltan instrucciones, pero las señales no llegan. Ya no llegan cartas. Los escritores se aburrieron de escribir. Los lectores no usan los ojos para leer. Pero ese lugar me calma, nunca pierde su efecto. Toda esa agua cayendo como un mismísimo milagro que ahuyento estas ganas de irse a la mierda o ir a buscarlo. Pero después vino lo peor. Fue la mejor adrenalina. El peor momento. Estaba parada ahí sola, en el medio; y mi alma y mi cabeza se quedaron allá con el agua. No sabia si retroceder o esperar, si correr o esquivar. Y me quede ahí, y se me paro el mundo. Pero encontré el momento indicado, y así salí invicta de dolores y con nuevas ideas. Sí, fue la causa por la cual comprendí que fui muy afortunada al pasar por lo que pase y seguir acá. La única respuesta es que hay una razón de mi presencia acá ahora. Esa razón va a llegar pronto. Y yo me voy a percatar de su llegada. Basta de preocupaciones por respuestas negativas, positivas, o el solo echo de no saber si va a haber una respuesta. El día ese va a llegar. Y voy voy a saber aprovecharlo, como aproveche varias cosas hasta hoy.lunes, enero 7
Trazos, trazos, trazos.
Esto de la anticipación me quema el cerebro. Consigo tres minutos de paz, y los pierdo. El recuerdo se alimenta de mis ganas de seguir. El recuerdo también alimenta a mis ganas. Es una inmensa cadena, que no hace bien a nadie, si es que no pasa algo mas. Si solo el agua estuviera un poco mas calma. Si solo el tiempo me ayudara a conseguir algo de paz. No puedo entender nada, porque me faltan piezas aun. Me faltan instrucciones, pero las señales no llegan. Ya no llegan cartas. Los escritores se aburrieron de escribir. Los lectores no usan los ojos para leer. Pero ese lugar me calma, nunca pierde su efecto. Toda esa agua cayendo como un mismísimo milagro que ahuyento estas ganas de irse a la mierda o ir a buscarlo. Pero después vino lo peor. Fue la mejor adrenalina. El peor momento. Estaba parada ahí sola, en el medio; y mi alma y mi cabeza se quedaron allá con el agua. No sabia si retroceder o esperar, si correr o esquivar. Y me quede ahí, y se me paro el mundo. Pero encontré el momento indicado, y así salí invicta de dolores y con nuevas ideas. Sí, fue la causa por la cual comprendí que fui muy afortunada al pasar por lo que pase y seguir acá. La única respuesta es que hay una razón de mi presencia acá ahora. Esa razón va a llegar pronto. Y yo me voy a percatar de su llegada. Basta de preocupaciones por respuestas negativas, positivas, o el solo echo de no saber si va a haber una respuesta. El día ese va a llegar. Y voy voy a saber aprovecharlo, como aproveche varias cosas hasta hoy.
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