Juguemos a que todo es un juego, a que no existe la realidad y que todo lo que pasa es bueno. Siempre. Pero si hacemos eso, cuando debamos subir o bajar de vuelta a la superficie, que golpe a los sentimientos, a la cabeza. Por eso yo digo y creo que para jugar a jugar hay que conocer muy bien la realidad. Si!
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