lunes, junio 23

G en función de R.

Hoy debería concentrarme más en hacer las cosas que tengo que hacer para la semana. Pero como siempre, dejo todo para después; siempre creyendo que hay tiempo después, que después se va a poder. Y me miro la muñeca, para ver la hora, aunque también me miro la muñeca para saber mi edad (esta nueva que ahora que la tengo no la recuerdo), y para las fechas y para las cosas que tengo que hacer. Sigo acá, no cambiaron muchas cosas desde enero. Es un año que pasó, que pasa, rápido; y las cosas que pasan en el son miles, y el tiempo se me va corriendo. No si puedo seguirlo ya. Pero miles de cosas me siguen haciendo recordar, no fuiste envano. Lo que tengo ahora no lo desprecio, pero no se acerca ni a los talones de lo que tuve antes. Antes fueron solo 3 o 4 días y ya había sido todo. Ahora son casi 3 meses y recién te haces costumbre. Y lo que quiero interpretar con la función, es la dependencia, dos cosas que no tienen nada que ver, pero para que sean dependen de la otra. Uno no es nada sin el otro, ni para ustedes ni para mi. Cada cuerda de mi guitarra tiene su letra, su sonido y este se divide en miles. Es una infinita ramificación, como la que hay en mi cabeza. Todavía no tengo las cosas muy claras, pero estoy teniendo síntomas de necesidad de escuchar, ver, caminar.
Vuelvo en el tiempo, en este poquito tiempo, y otra vez te apareces, y volves y te vas y volves. Quiero que voles o que te quedes de una vez por todas. Pero por otra parte tengo un asunto más que esta tan cerca tuyo que me aterra.
Son polos opuestos tan similares, que se repelen y se unen. Intersecciones, barreras, obstáculos. No me apures, pero quiero aire, quiero piel. Estoy teniendo ganas de algo mas.

jueves, junio 19

El sol a remojo.

Gente aglomerándose bajo los techos y los balcones, fumando cigarrillos, esperando que cambie el semáforo, que llegue el colectivo o que la lluvia cese. Mi cara aun está roja pero estas gotitas me están dando frío. Plop! otra vez, otra baldosa floja; el agua que entra en mi zapatilla moja mi media y enfría mi pie. Yo sigo caminando, más rápido que nunca y como veo que no llega el bondi, me refugio bajo un balcón. Mi sweater verde se llena de lunares de agua. Esta lluvia está creciendo, se va poniendo violenta. Mi día está blanco, mi cielo está así. Esta vez no lloro, pero como estoy media enferma no me siento muy bien. Esta lluvia no provee ayuda a mi proceso de curación. Por estos días mi animo está de diez! Mi turno llegó, ahora me toca a mi. No son lágrimas para mi esta vez.

Escucha (y no digas nada).

Mientras vos dormías, yo me acomodaba en tu hombro, en mi almohada, en tu brazo. Mientras dormías yo esperaba que te despiertes que me abraces mas fuerte. Mientras vos dormías yo caminaba por la casa, ordenaba cosas que mas no se podían arreglar, intentaba creer la idea de que dormías ahí, en un lugar tan mio. Recibí un llamado, grité, llamé a alguien. Caminé de allá para acá y para allá de vuelta. Me paraba en la puerta, te miraba y te miraba. No lo podía creer. No creo nada de todo lo que pasó hasta hoy. Desde ese cercano enero. Todavía estoy cayendo. Pero vos dormido ahí, ocupando mi parte, mi espacio. Y te dejo. Porque estabas dormido ahí. Solo eso.