domingo, mayo 10

Viene llegando!

Las horas están pasando, y cada vez me preocupo menos. Veo como se acerca algo que nunca termina de llegar. Veo que viene llegando. Se que esta llegando, pero no me puedo fiar. Siento que se acerca, puedo sentir como se mueve mi cuerpo al compás de esos pasos. Creo que mejor es no esperar nada, por eso nunca termino de entender. Ya no me anticipo, ya no me rebusco, ya no me cuestiono. Hago las cosas bien, hago lo que tengo que hacer. Veo que el tiempo cada vez lo tengo mas cerca.
¿Si no alcanzo que hago?, me hubiese preguntado un mes atrás. Pero hoy me importan otras cosas, o en realidad, me importan menos cosas. Así tiene que ser, me tengo que dejar ser, me tengo que dejar ir, dejar correr.

Dejé el cigarro en la cama.

Dejé el cigarro en la cama, y me volví acá para solo ver por la ventana. ¿Que si esto es una cuota de soledad? Yo no tengo idea, hoy por hoy no tengo la menor idea de nada. Y hoy por hoy, pienso todo el tiempo en el hoy por hoy y repito hoy por hoy todo el tiempo. Vuelvo a la situación, estoy sentada acá, mi cabeza esta inquieta (aunque diga eso, yo se que es mi corazón el que lo está). Aprendo que es mejor decir que callar, y arriesgar que arrepentirse. Me suelto, me suelto mas que siempre, hay cosas que hay que hacer, hay momentos para todo. Nosotros no perdemos nada, nosotros estamos hartos de callar y callar. Nosotros hoy empezamos a decidir. Yo estoy haciendo lo que quiero, y lo estoy haciendo bien. Si no viene a la montaña yo no me voy a preocupar, la montaña va a estar, pero no se va a quedar quieta, la montaña está harta de siempre tener que esperar; esta jugada la montaña la va a hacer bien. Esta jugada no me quedo de brazos cruzados. Ponte presentable.